La lección de las naranjas

November 23, 2009

Este cuentecito me encantó, y me parece que es super-aplicable en “today’s tough times.” ¡Qué lo disfruten!

Juan trabajaba en una empresa hace dos años, siempre fue muy serio, dedicado y cumplidor de sus obligaciones, llegaba puntual y estaba orgulloso de que en dos años nunca recibió una amonestación.

Cierto dia busco al gerente para hacerle un reclamo:

– Señor, trabajo en esta empresa hace dos años con bastante esmero y estoy a gusto con mi puesto, pero siento que he sido postergado. Mire Rogelio, ingresó a un puesto igual que el mío hace 6 meses y ya está siendo promovido a supervisor.

– Uhmmmm – Mostrando preocupación el gerente – Le dice: Mientras resolvemos esto quisiera que me ayudaras a resolver un problema. Quiero dar fruta al personal para la sobremesa del almuerzo de hoy. En la bodega de la esquina venden fruta, por favor, averigüe si tienen naranjas.

Juan se esmeró en cumplir con el encargo y en 5 minutos estaba de vuelta.

– Bueno Juan ¿Que averiguaste?

– Señor, sí tienen naranjas a la venta.

– ¿Y cuánto cuestan?

– Ah.. eso no lo pregunté.

– Ok, pero ¿había suficientes naranjas para todo el personal?

– Tampoco pregunté eso señor.

– ¿Hay alguna fruta que pueda sustituir a la naranja?

– No sé señor, pero creo…

– Bueno Juan, Siéntate un momento.

El Gerente mandó llamar a Rogelio. Cuando éste se presentó, le dio las mismas instrucciones que le dio a Juan y en diez minutos estaba de vuelta.

Cuando Rogelio regresó, el gerente le pregunta:

– Y bien Rogelio ¿qué noticias me tienes?

– Señor, tienen naranjas, lo suficiente para atender a todo el personal y, si prefiere, también tiene plátano, papaya, melón y mango. La naranja está a 1.5 pesos el kg. El plátano a 2.20 la mano, el mango a 0.9 el kg. Me dice que si le compra en cantidad le darán un descuento de 8%. He dejado separada la naranja pero si usted escoge otra fruta debo de regresar para confirmar el pedido.

– Muchas gracias Rogelio, pero espera un momento…

– Se dirige el gerente a Juan, que aun seguía con la cara de “WTF” estupefacto y le pregunta:

– Juan, ¿Qué me decías?

– Nada señor, eso es todo…. Con su permiso….

via Vida en Zen

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